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Amberes: por qué esta ciudad belga gana con el calor

No es la primera ciudad por la que se va a Bélgica, pero en verano —terrazas llenas, baño en el agua, bicis y días largos— se convierte en un plan que merece la pena, sola o combinada con Rotterdam, La Haya o Bruselas. Qué hacer, qué ver con criterio y qué saltarse.

Andrea González · 26 de agosto de 2024 · 6 min de lectura

Un helado en una terraza del centro de Amberes en agosto
Un helado en una terraza del centro, en agosto.
Cuándo ir
En verano: mucha más vida que en invierno. Calor, pero no asfixiante.
Cómo llegar
Vuelo a Bruselas-Charleroi, bus a la estación de Charleroi-Sud y tren directo a Amberes (~1 h 30).
Cómo moverse
A pie y en bici. La ciudad es muy ciclable.
Cuántos días
Dos bastan.

1. Por qué Amberes, y por qué en verano

A Bélgica casi nadie va por Amberes. La atención se la llevan Brujas y Bruselas, y Amberes queda en segunda fila. Pero en verano cambia. Fui en agosto de 2022 a visitar a un amigo que se había mudado allí, y me encontré una ciudad volcada a la calle: terrazas llenas, gente con helados, bicicletas por todas partes, días que no se acababan nunca y un calor amable, lejos del sofoco.

Esta guía no pretende contarte toda Amberes, sino qué la hace especial en verano y qué ver con criterio, incluido lo que te puedes saltar. Y un apunte de planificación, porque ayuda: Amberes encaja muy bien como escapada combinada con Rotterdam, La Haya o la propia Bruselas. Tiene Intercity cada hora con las tres, y Rotterdam y La Haya quedan a poco más de una hora en tren.

2. El verano junto al río

En verano, la vida de Amberes se va al río. El Escalda manda, y la ciudad lo sabe: se pasea por sus orillas, junto a Het Steen, el castillo medieval que es el edificio más antiguo de la ciudad. Hoy es un centro de visitantes con azotea, pero verlo por fuera y caminar la ribera no cuesta nada.

Nosotros cruzamos el río en un barco que parecía más de línea que turístico. Es el Waterbus, el transporte fluvial que recorre el Escalda y admite bicis, y deja ver la ciudad desde donde no se la suele ver: desde el agua.

A la otra orilla, Linkeroever, se pasa por debajo del agua, por el túnel peatonal de Sint-Anna, de 1933. Conserva sus escaleras mecánicas de madera originales, de las más antiguas de Europa que siguen en uso. Se cruza andando o, como hicimos nosotros, en bici, que peatones y ciclistas comparten el túnel. Es gratis y es una atracción en sí misma. Al salir al otro lado tienes la mejor postal del casco histórico sobre el agua.

El baño es otra cosa de verano. La gente se tira al agua, y yo lo hice en el Badboot, una piscina flotante muy conocida en el Kattendijkdok, junto al MAS, bien preparada, con escalera y todo. Un aviso honesto: el Escalda en sí no es seguro para bañarse, por las corrientes y el tráfico de barcos. El baño es siempre en piscinas e instalaciones habilitadas, nunca en el río.

3. La calle en verano: terrazas, helado y mercado

Lo mejor del verano en Amberes es callejear sin plan. La plaza de la catedral concentra el ambiente: terrazas, gente sentada al sol y un helado en Compagnie Belge Artisan Gelato que recuerdo entre los mejores que he tomado.

La catedral de Amberes vista desde una calle del centro La catedral desde la calle.

Si caes en domingo, acércate al Vogelenmarkt, en Theaterplein. Es el mercado dominical de toda la vida, hoy una mezcla de puestos de comida del mundo, flores y ropa, lleno de gente del barrio. Suele abrir de 8:00 a 13:00. Queda a un paseo de la Stadsfeestzaal, una galería comercial monumental en la que merece entrar aunque no compres nada, solo por los techos.

Los techos dorados de la galería Stadsfeestzaal de Amberes Los techos dorados de la Stadsfeestzaal.

4. Lo imprescindible, con criterio

La vista de Amberes desde la azotea gratuita del MAS La vista desde el rooftop del MAS.

  • El MAS (Museum aan de Stroom). Sí. Un edificio espectacular junto a los muelles, escalonado y rodeado de agua, con exposiciones dentro y, sobre todo, un rooftop gratuito con la vista completa de la ciudad. Sube aunque no entres a las salas.
  • La Grote Markt. Sí. La plaza mayor, con sus casas gremiales. Merece la parada.
  • La estación central (Antwerpen-Centraal). Sí, aunque no viajes en tren. Es una de las estaciones más bonitas que existen. Nosotros salíamos de aquí hacia Rotterdam, y compensa entrar a verla por dentro.
  • La Stadsfeestzaal. Sí. La galería comercial de la que hablaba: por los techos dorados merece asomarse.
  • Het Steen y la orilla. Sí, y gratis. El castillo junto al río y el paseo por la ribera.
  • La catedral (Onze-Lieve-Vrouwekathedraal). Sí. En mi visita estaba en obras y no pude entrar, pero se visita (con entrada) y alberga cuatro obras maestras de Rubens, incluido el famoso Descenso de la Cruz. La plaza y el ambiente, aparte, ya valen la parada.

La fachada de la catedral de Amberes en la Groenplaats, con la estatua de Rubens La fachada de la catedral, en la Groenplaats, con la estatua de Rubens (Willem Geefs, 1843).

  • La casa de Rubens (Rubenshuis). Con cuidado. La visité en 2022 y me gustó, pero la casa histórica está cerrada por una restauración larga, hasta 2030 como pronto. Desde finales de agosto de 2024 hay un edificio nuevo con un “Rubens Experience”, el jardín barroco y la biblioteca, que es otra cosa distinta a la casa. Mira qué está abierto antes de ir.
  • El barrio de los diamantes. Saltable como plan. Está junto a la estación, y tiene su punto callejear entre las tiendas, pero no impresiona.
  • Chinatown. Saltable. Tiene su puerta a la entrada y poco más. Decepciona, y no merece el rodeo.

La puerta de entrada al barrio chino de Amberes La puerta de Chinatown.

  • La moda. Como contexto. Amberes es ciudad de moda, con su barrio (Kammenstraat, Nationalestraat) y el museo MoMu. Yo no entré al MoMu, así que no doy veredicto. Si te interesa la moda, ahí lo tienes.

5. Lo honesto

¿Masificada? En verano el centro está lleno, pero no agobia. Es buen ambiente, no una marea.

¿Mejor en verano? Sin duda. Según mi amigo, que vive allí, en invierno la ciudad se apaga bastante. El verano la saca a la calle, al río y a las terrazas, y ahí está su gracia.

Un apunte menos amable: algunas calles alrededor de la estación central se ponen desagradables de noche y no dan buena sensación. A esas horas, mejor no entretenerse por ahí.

¿Con qué me quedo? Con la ciudad monumental y con el ambiente de calle en verano, que es lo que de verdad la levanta. Para verla bien no hacen falta más de dos días.

6. Práctico

  • Cómo llegar: Vuelo a Bruselas-Charleroi, bus a Charleroi-Sud y tren directo a Amberes (~1 h 30). La ciudad está muy bien conectada por tren con Bruselas y los Países Bajos.

  • Cómo moverse: A pie y en bici. El centro se camina y la ciudad es muy ciclable; hay bicis por todas partes.

  • Mejor zona: El centro, junto a la catedral.

  • Cuántos días: Dos bastan para verla con calma.

  • Tiempo: En verano hace buen tiempo y calor, pero no asfixiante. Aun así es Bélgica: lleva algo para la lluvia por si acaso.

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